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Texto de salvador ávila, doctor en historia

La casa y la Calle de Seminario, constituyen una pieza más al rompecabezas de uno de los perímetros urbanos más significativos de la ciudad de México.  Tanto la Calle del Seminario como la Calle de la Moneda forman parte del núcleo urbano conocido como Plaza Mayor, en cuyas inmediaciones se asentaron las instituciones civiles y religiosas de mayor influencia durante la Colonia, tales como el Palacio de Gobierno, la Casa de la Moneda y la Casa de la Primera Imprenta, el Arzobispado y la Universidad, la Catedral y el Sagrario metropolitanos, el Seminario Conciliar, etcétera.

No me parece excesivo afirmar, al amparo de esta premisa, que una antigua edificación que ha logrado sobrevivir hasta nuestros días pueda recrearnos el pasado de una ciudad y de la sociedad que la ha habitado con sus cambios y permanencias.

La casona de Seminario 12 se levantó en lo que fuera el solar del conquistador Pedro de Maya, sobre parte del desplante del templo ceremonial de Tezcatlipoca. Sin embargo, la fábrica de la casa tal y como se puede apreciar ahora, data de la primera mitad del siglo XVII y su mejor estado material del siglo siguiente, en que la construcción fue remodelada casi íntegramente.

Esta residencia familiar perteneció a dos de los mayorazgos más antiguos de la Colonia, al de Hernando de Avila durante los primero años del siglo XVII, y al mayorazgo López de Peralta entre los años de 1624 y 1751, en que la adquirió en remate el almacenero Domingo Mateos. En 1751, doña María de Jesús del Rey y Bousa, quien era su propietaria en eso momento, la vendió al Convento de la Limpia Concepción que la rentó a su vez, por más de veinte años, al Colegio del Seminario, instalándose en el inmueble lo que se conocería en esa época como Seminario o Colegio Chico de Santo Tomás.  Durante la intervención norteamericana, el Convento se vio obligado a desprenderse de la casa y la vendió al comerciante español Miguel Buch; la hija mayor de don Miguel, Angela Buch de González, la vendió en el año de 1878 a la “Sociedad Miguel Bringas y Compañía”.

Después de 1903, cuando la “Sociedad Bringas” se disolvió, esta propiedad junto con otros bienes pasaron a manos de Angela y Luz Bringas, hijas de don Miguel Bringas y Garmendia y de doña Luz Robles de Bringas, quienes tuvieron la necesidad de crear una fundación para poder administrarlos. Desde entonces la casa fue ocupada por una diversidad de establecimientos comerciales, lo que influyó decididamente en su degradación material.

En 1933, siendo titular de la Secretaría de Educación Pública Narciso Bassols, el inmueble, con muchos años encima y en un estado de franco deterioro, fue declarado monumento histórico convirtiéndose de ese modo en la primera casa de la Calle del Seminario en obtener dicha prerrogativa.

En 1988, Salvador López Negrete y Mónica Baptista adquirieron esta casa en completo estado de abandono de manos de la propia “Fundación Luz Bringas”. Durante los años de 1988 a 1992, la casona fue sometida a un intenso proceso de restauración mismo que logró devolverle casi el cien por ciento de su estructura original, para convertirla en uno de los escasos inmuebles del siglo XVII que han podido recuperar sus elementos constitutivos para que sigan resolviendo la función que impuso su edificación, es decir, su uso unifamiliar y no como casa de vecindad.



 

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